Prestar atención a la boca durante la menopausia no es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que la mujer española tiene una esperanza de vida de 85 años, lo que implica que “vivirá como un 40% de su vida postmenopáusica”, apunta la doctora Beatriz Serrano de Haro médico-odontólogo en la clínica Dra. Serrano de Haro.

Pero no hay que alarmarse, la mujer del siglo XXI tiene las herramientas para conservar sus dientes y tener una sonrisa sana al cumplir los 80 años, afirma la experta, quien señala que esto se puede conseguir con esfuerzo y los cuidados necesarios.

Complicaciones bucodentales más frecuentes

“Antes las pacientes venían a consulta con unos problemas bucodentales muy avanzados”; sin embargo, los progresos tecnológicos han supuesto que la prevención sea una prioridad, sostiene.

“Desde el punto de vista médico la menopausia se caracteriza por una caída en los niveles de estrógenos y progesterona”, explica Serrano. Como consecuencia de estas alteraciones pueden aparecer problemas que afectan a la mujer durante esta etapa y también en la postmenopausia.

“El cuerpo se monta con mucha precisión y se empieza a desmontar de la misma forma”, apunta la dentista, quien matiza que en cada una de las pacientes, los problemas pueden ser más o menos agudos y, en general, no aparecen todos ni tampoco se dan al mismo tiempo.

La médico-odontóloga Beatriz Serrano de Haro. Fotografía cedida por Beatriz Serrano de Haro
La médico-odontóloga Beatriz Serrano de Haro. Fotografía cedida por Beatriz Serrano de Haro

A continuación la facultativa enumera los más comunes:

  • Adelgazamiento de la mucosa bucal. Al igual que sucede con el resto de las mucosas del cuerpo, ésta se vuelve más frágil y su función protectora se debilita, por tanto, debemos de ser más cuidadosos.
  • Recesión gingival. La encía, encargada de sujetar el diente, está más débil y se retrae. El resultado de este proceso es que la parte del diente que une la corona con la raíz quede expuesta y aparezcan problemas de sensibilidad o caries radicular, que afecta a la raíz del diente.
  • Sequedad  bucal o xerostomía por disminución de la saliva. Aunque no es uno de los problemas más significativos, genera incomodidad a las mujeres. Los cambios hormonales también pueden ocasionar  el síndrome de la boca ardiente que provoca picor.
  • Pérdida de hueso alveolar y reabsorción del reborde alveolar. “Hay estudios que apuntan que tres de cada diez mujeres van a tener una pérdida ósea importante en todo el organismo”. La merma del hueso alveolar influye en su función de sujetar el diente, y al estar peor fijado aumentan las posibilidades de que se pierda, apiñe o deforme.
  • Problemas de la articulación temporomandibular (ATM). Usamos esta articulación para abrir y cerrar la boca, en la menopausia se pueden presentar complicaciones como los chasquidos de apertura, dolor a nivel del oído o cefaleas.
  • Deterioro dental. A consecuencia de los años, los dientes pierden brillo y  ganan opacidad a la vez que se amarillean.  También se pueden apiñar y derivar en deformación y se puede producir “desgaste por el que los bordes incisales se ven finos y resquebrajados”.

Las técnicas de blanqueamiento permiten recuperar el tono previo del diente o incluso mejorarlo, explica Serrano de Haro. Además,  durante la menopausia los dientes se mueven; “hay técnicas como ortodoncia invisible o de ortodoncia lingual para corregirlo o retenciones para evitarlo”, concluye.

Consejos y medidas para la prevención

  1. Enriquecer nuestra dieta con aquellos alimentos que contienen vitamina A, E y C. Éstas fortalecen la piel y las mucosas y se pueden obtener a través de la dieta o de suplementos específicos.
  2. Al escoger una pasta de dientes debemos buscar las que tienen un índice de abrasividad bajo o medio, de lo contrario deterioran “las mucosas más finas y los dientes con mayor desgaste”. Cuando se trata del cepillo, conviene optar por los que tienen filamentos de nylon y poliamida porque no daña el esmalte en lugar de los que son de poliéster. Asimismo, las puntas deben ser redondeadas y pulidas, de esta forma “perjudican mucho menos a una encía sensible y a un esmalte ya más delicado”.
  3. Acudir con regularidad a nuestro dentista. La experta aconseja someterse anualmente a una o dos revisiones profundas de los dientes, encías y periodonto, el tejido que sujeta el diente a la encía. “Éste se debilita mucho con la edad y generalmente su patología es bastante asintomática, por lo menos inicialmente”, matiza Serrano. Como prevención,  recomienda los sondajes periodontales, exploraciones en profundidad para detectar la aparición de bolsas, espacios entre el diente y la encía que pueden dar lugar a complicaciones.
  4. Extremar las medidas de higiene bucodental. “En esta etapa es muy importante que cada mujer use la pasta y el colutorio específico para el problema que ella presente”, recalca la dentista. También hace hincapié en el uso de productos de calidad como los que se pueden adquirir en farmacias.
  5. Valorar con nuestro dentista el estado de nuestra ATM. Con el objetivo de saber si necesitamos una férula. Como por ejemplo, cuando los cambios hormonales causan alteraciones psíquicas por las que apretamos los dientes.
  6. En esta etapa, “la encía es una de las partes a las que más atención hay que prestar por la pérdida hormonal”, concluye.

Composición realizada por EFEsalud con dos fotografías cedidas por Dentaid
Comparación de los extremos redondeados de un cepillo de dientes con los de otro sin pulir / Composición realizada por EFEsalud con dos fotografías cedidas por Dentaid

Autor: EFE – Fuente: EFE